viernes, 9 de diciembre de 2011

“La gente no sabe pe de uno y el mundo te juzga sin conocerte”


La niñez debería ser jugar, aprender, sentirse protegido y querido. A él lo han cortado y ha cortado. Le han quitado la inocencia a punta de golpes, su fiel compañera ha sido la humillación y ha aprendido el valor de la amistad a machetazos. Hoy en día el Discípulo tiene veintitrés años, trabaja como jalador[1] de combi y es cantante de Hip Hop.



Por: Carmen Kuong

El Discípulo tomando fuerzas
antes de empezar el día de chamba
Cuando conversamos días atrás me dijiste que habías tenido una niñez un tanto difícil, habías vivido en la calle por mucho tiempo…
Mi familia es humilde. Era una vida muy triste porque mi mamá era una mujer que trabajaba vendiendo su cuerpo ¿entiendes? Mi mamá me puso cinco padrastros en el par de años que viví con ella. Cada mes, creo, cambiaba de marido.

Cuántos años tenías
Ocho años.

Eras chiquito
Si. Yo tengo diez hermanos (se atraca en esa frase, tartamudea). A parte somos dos más. Mi hermana Jenny también trabajaba vendiendo su cuerpo. En mi casa vendían droga ¿entiendes? Cada semana venían los tombos[1] a joder. Mi padrastro le pegaba a mi mamá casi todos los días. Venía después de cuatro días. Cuando llegaba a la casa estaba chupeteado y borracho. Le pegaba a mi mamá. Huevadas pe[2] que, puta (le tiembla la voz), yo no me olvido. Ha pasado mucho tiempo pero no me puedo olvidar (le tiembla de nuevo la voz y el pómulo derecho).


En esa época, alguna vez hubo alguna situación terrible que te haya marcado y hasta ahora recuerdes
Si, fue esto (se quita la gorra y me muestra la cabeza. Al inclinarse puedo ver una cicatriz de ocho centímetros aproximadamente que nace donde empieza el pelo y va hacia atrás). Mi padrastro me pegaba demasiado. Una vez cuando estaba construyendo su casa empujó los ladrillos acomodados en columnas altas y filas largas; y me cayó todo encima. Aparte, mi padrastro me pegaba con correa mojada todos los días, me marcaba el cuerpo ¡mira!, tengo cicatrices por acá (me muestra varias cicatrices difícil de descubrir a simple vista por los tatuajes).

¿Por qué te pegaba?
¿Has escuchado esas palabras “La calle es una selva de cemento”? Yo soy un callejero y defiendo lo mío, mi territorio, mi familia. Ellos no pueden quererme pero yo sí los quiero. Entonces veía los maltratos hacia mi vieja, las humillaciones…quería matar a ese pavo pe. A la firme, si me hubieran regalado un cuchillo hubiera terminado en su cabeza o en su pulmón. Juré que cuando creciera lo iba a matar. Al final no le hice nada porque murió en su vejez pe. Se secó, todos sus hijos lo dejaron de lado. Se volvió vagabundo y murió. Mi madre también falleció (breve silencio). Al final me fui de la casa.


Trabaja como "jalador" en la avenida
 La Molina con  Javier Prado
Cuando defendías a tu mamá de tu padrastro, sentías que te respaldaba o te decía: gracias…
No, no, no (interrumpe). Me juzgaba. “Esta mal, no te metas en mi vida. Son mis problemas. ‘Ta[3] bien, eres mi hijo pero no te estoy pidiendo que me defiendas”, me decía ¿entiendes? Me partía el corazón porque uno es hijo. Tengo la sangre de ella y ver a tu madre gritar o (tartamudea) tratar de mantener a (tartamudea de nuevo) diez hijos con siete soles…con miserias. Se me parte el corazón ver tanta mierda.

“Mi mamá cantaba. Tenía talento y lo dejó. Al final se dedicó a tener hijos. Era una mujer muy dejada. Mis hermanos paraban cochinos, buscando comida, basura en los basurales, sin zapatos. Mi hermana Jenny paraba en las cantinas pidiendo plata. Mi otra hermana puteaba en una esquina y mi vieja también. Me partía el corazón. Me desahogaba con la música. La gente no sabe pe de uno, el mundo te juzga sin conocerte ¿no? Yo no la juzgo. Mi vieja fue una buena persona. Como todos tuvo su error pe”, añade.

Decidiste irte de tu casa como a los diez años ¿Qué hiciste en esa época?
Robaba, fumaba, me recurseaba[4], limpiaba carros. Cosas así.

- ¿Cuántos años estuviste en eso?, pregunto.
- Cinco o seis años. Paraba en el puente Trujillo en el Rímac.
- Ah, yo viví un tiempo por ahí. Viví por la fábrica de la Cristal, comenté.
- ¿Así? Si conozco. Tú sabes que hay niños como mierda, pirañitas por todos lados.
- Y que viven al borde del río, digo.
- Yo he sido uno de ellos.

¿Qué es lo más complicado que te ha pasado en esa época?
Como soy callejero, uno tiene malas manías, costumbres. Yo soy recontra florero. Tengo el don de florear a la gente porque soy escritor pe.

“En esa época trabajaba arreglando muebles. Un día llegó un cliente y me pidió que lo arreglara y me pago. Nunca lo hice y lo cerré con la plata. Pasó un tiempo, me buscó y casi me mata”, añade.

¿Eso es lo más cerca que has estado de la muerte?
No, me he cortado las venas, he tomado veneno varias veces. He tratado de ahorcarme pero la soga se rompió (se ríe). Ahora me da risa, me comportaba como un bebé.

¿Fuiste discriminado de chibolo?
Demasiado alucina. Me mechaba[5] a cada rato. Me molestaban por mi cicatriz. Me decían “cabeza de alcancía” (risa de ambos).

¿Cuál es la mecha más fuerte que has tenido?
Con un pavo que se quiso pasar de vivo. Le metí tanto cuchillo, tanto golpe que lo dejé privado.

¿Es lo más cercano que has estado de matar a alguien?
Si pero esa es la regla de la pandilla: tú metes o te meten.

¿Por qué la pandilla?
Amigos pe. Protección en la calle.

¿Buscarías hoy a tu familia?
No los necesito. Creo que solo necesito a Dios y a las personas que me quieren dar amor verdadero. Las que no pueden irse al carajo...



[1] Cfr. Policía.
[2] Cfr. Muletilla.
[3] Cfr. Está.
[4] Cfr. Buscar de una u otra manera dinero.
[5] Cfr. Pelear.



[1] Cfr. Persona que ayuda en los paraderos a los cobradores de combi a llamar a los pasajeros.

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