Por: Carmen Kuong
Cuando leí el título del libro lo primero que vino a mi cabeza fueron los terribles años 80 que se vivieron en el Perú, en mi caso en Lima, donde la luz eléctrica en las noches, el silencio y la tranquilidad de pasear por un parque solo eran sueños lejanos. Sentí que no me equivoqué porque hay varios cuentos ligados a ese tema desde distintos puntos de vista. Es así que al leer “El Huayco” sentí pena por los pequeños, cólera por los abusos y molestia por la lejanía de las personas o instituciones que no velaron por su seguridad y desarrollo. Tan pobre era la expectativa de vida de las personas, que pasar por la “universidad”, penal cercano al barrio, era casi una norma a cumplir.
De igual modo, hay dos historias más que abordan ese tema: “Lima, Perú 28 julio 79” y “Guerra a la luz de las velas” aunque de puntos de vista distinto. En estos dos cuentos se deja en evidencia la necesidad que tenía un grupo de personas por ser escuchadas sus peticiones. Lamentablemente lo hicieron a través de la violencia. La descripción de los personajes, escenas y entorno son tan buenos que es fácil entender o imaginarse las distintas escenas. Un ejemplo de ello, es lo sencillo que se hace imaginar la cara del policía (en “Lima, Perú 28 julio 79” ) al darse cuenta que el chico con el que estaba hablando amablemente no era más que otro “camarada” mata perros. De igual manera es fácil imaginarse en Guerra a la luz de las velas tanto la cara como el entorno por el que debió pasar Fernando al transportar a su camarada por las callejuelas de Lima a un nuevo refugio para evitar ser descubierto.
Pero las situaciones aparentemente cambian al leer: Ciudad de payasos, El señor va montando sobre una nube veloz, El visitante, Sobre la ciencia de estar solo. En estos cuentos el contexto puede ser distinto, pero los parámetros de luchar para salir adelante y encajar en una sociedad que los rechaza (el que tiene más rechaza al que tiene menos) persisten. Es por ello que se puede encontrar en “Ciudad de payasos” al Chino, Óscar Uribe, joven periodista que intenta salir adelante. Él se gana el respeto de su comunidad, pero no olvida los rechazos y maltratos que pasó de pequeño por parte de su padre, compañeros de clase quienes no dudaron en hacer evidente su malestar o indiferencia. Es así que el Chino, sin querer o queriendo, también se une al grupo de discriminadores. En su caso, la víctima fue “la Carmela ”. La excusa: ser morena, vivir en la Victoria o por el odio de saber que fue la amante de su papá.
En ese sentido, en suicidio en la Tercera Avenida , se habla sobre el deseo de encajar y ser reconocido como lo que es. La paciencia y amor de David por su novia hace que tenga la paciencia de tolerar el hecho de no ser presentado a la familia como novio oficial por no ser de la India , situación que hace complicada la relación con Reena dado que lo adecuado, según sus costumbres, es que se case con alguien de su propio país y con cierta cantidad de dinero.
El visitante es otra historia que me cautivó por los deseos de salir adelante pese a las necesidades, pérdidas materiales o de familiares. No importó que tan complicado pudo ser igual seguían luchando por mejorar la situación que estaban viviendo. Caso contrario se puede considerar a Miguel, personaje principal de “Sobre la ciencia de estar solo”, quien vive enamorado de Sonia. Producto del amor que un día se profesaron nació Mayra. Pero la historia amorosa entre ambos se ve quebrada por el estado de letargo que vive Miguel, no hace mucho por mejorar su situación económica, y el deseo inquebrantable de Sonia por salir adelante.
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