Venía escribiendo, estaba muy avanzado el texto y no lo
guardé. Ahora me veo obligada en tratar de recordar y empezar a escribir todo
de nuevo. Puedo ver el lado positivo: solo debo recordar y mejorar lo escrito.
Ya tengo algo más que un punto de partida. El lado negativo: la sensación de
haber avanzado y por una negligencia volver al inicio.
Algo parecido ha pasado con nuestra amistad. La única
diferencia es que siento pena por no continuar y tener que empezar de nuevo. Se
dice por ahí que si es verdadera amistad por más problemas, distanciamientos o
diversas situaciones se conversa, los problemas se arreglan y las cosas
fluyen.
No sé si este es el caso pero quisiera que sea factible porque
la verdad es una: te extraño. Estos seis meses sin vernos de los cuales los
últimos cuatro perdimos todo contacto han sido fatales. Es curioso que a veces
olvide hasta mi cumpleaños pero hoy en día tenga muy presente hace cuánto
tiempo no nos vemos o conversamos.
Contigo fueron las despedidas más largas.
Contigo mis días en Lima, mis noches y tardes fueron lindas.
Contigo un café era sinónimo de larga conversación hasta el
clásico “señoritas, vamos a cerrar”.
Contigo la salsa tiene un swing diferente y especial.
Contigo la palabra intensidad describe mucho.
Contigo las risas estaban a flor de piel.
Contigo sabía mis errores.
Contigo sabía que iba a sanar.
Hoy en día no sé qué va a pasar con nuestra amistad. No sé
si nos volveremos a ver, hablar o escribir. Lo único que tengo claro es que no
tengo la menor idea de cómo hacer contacto y qué decir. Considero que hay
muchas disculpas de por medio pero no sé cómo empezar. Realmente me importas y por
lo pronto guardaré el documento mientras te llamo a gritos silenciosos.